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Si te gustan los cómics y la neurociencia, no te pierdas NeuroCómic, una introducción conceptual e histórica al sistema nervioso

Daniel Gomez-Dominguez febrero 13, 2015 Destacado No Comments

Por Daniel Gómez y José Viosca

La librería Cervantes y Compañia es pequeña pero un paraíso para alguien a quien le gusten los libros. No se pueden ver las paredes, solo hay estanterías llenas de libros de toda temática, de novela negra a ciencia ficción, de autobiografías a textos filosóficos. Por eso, aunque sea pequeña cualquiera puede perderse en sus pasillos estrechos en busca de un buen libro. Si nos hubiéramos pasado por la librería el 9 de Enero nos habríamos extrañado al encontrar el pasillo lleno de sillas ensamblando un improvisado escenario.

En el centro de este escenario no hay personas, sino un libro. Un libro sobre neurociencia. Ahora mismo el lector se debe imaginar un libro lleno de parrafadas complicadas sólo legibles para los expertos en la materia, sin embargo, este libro está en un formato diferente a lo que solemos ver: es un cómic. Un NeuroCómic, cuya producción ha sido financiada por la Wellcome Trust.

En Estados Unidos es habitual ver cómics de divulgación científica. Este formato presenta claras ventajas para el divulgador o el docente ya que gracias al dicho de “una imagen vale más que mil palabras”, los comics permiten explicar conceptos extraordinariamente complejos en pocas viñetas. En el mercado podemos hallar cómics de divulgación de diferentes campos de la ciencia, pero curiosamente no existen comics especializados en neurociencia…hasta la llegada de NeuroCómic hace casi un año.

La falta de comics neurocientíficos resulta extraña teniendo en cuenta la estrecha relación entre la investigación neurocientífica y el arte pictórico. Cajal era pintor y desarrolló el concepto neuronal y la dirección de la transmisión sináptica gracias a su visión espacial. Hoy en día sus grabados pueden ser encontrados en museos y elevados al nivel de obra de arte. Se puede decir que la neurociencia nació a través del dibujo, y hasta NeuroCómic nadie se ha atrevido a devolverle el favor.

Este cómic, escrito y dibujado por los doctores Hana Ros y Matteo Farinella, explica de forma amena los conceptos neurocientíficos más básicos (desde los neurorreceptores hasta los mecanismos implicados en la memoria) y los personajes encargados de dar la explicación son precisamente los descubridores de cada mecanismo. En el libro podrás encontrar a Cajal hablando de la morfología neuronal, a Kandel explicando los mecanismos de memoria (acompañado de un caracol Aplysia como mascota) o a Hodgkin y Huxley investigando la electrofisiología desde un “neurosubmarino” equipado con pararrayos. Gracias a esta estrategia, el cómic cumple una doble función: habla sobre la neurociencia y nos permite conocer cómo se ha llegado a cada descubrimiento, aprendiendo además la historia de cada  campo de conocimiento. Por estos motivos, NeuroCómic es una herramienta didáctica excelente para las clases introductorias en neurociencia.

A los lados del improvisado escenario en la librería Cervantes tenemos a dos expertos en el campo de la neurociencia y la divulgación cientifica. Por un lado tenemos a Antonio Martínez Ron, periodista científico muy popular en las redes sociales gracias al blog Fogonazos y su documental “El mal del cerebro”. Al otro lado está Juan Nacher, secretario de la SENC y neurocientífico en la Universidad de Valencia. Ambos fueron los encargados de introducir  NeuroCómic en España en sendas charlas-debates que tuvieron lugar en Madrid (el 9 de enero) y Valencia (19 de Noviembre).

¿Qué es lo que más te gusta de NeuroCómic?, preguntamos a Juan Nacher:

Neurocómic es una manera muy inteligente de comunicar ciencia, que tiene dos virtudes fundamentales para mí. La primera es que consigue sintetizar en un espacio reducido, y de manera muy clara, conceptos y estructuras que requerirían páginas de texto; muy complicado de hacer fácilmente digerible para el lego en la materia. La segunda es la vertiente artística de Neurocómic. No sólo estéticamente, sino porque a través de ese arte atrae al lector que con otro tipo de medio quedaría indiferente. Y no me refiero sólo al dibujo, la estructura y el fluir de la historia creo que está  muy acertada en líneas generales.

¿Cómo surgió el que presentaras NeuroCómic?

Norma (la editorial de Neurocómic en España) se puso en contacto con Manuel Castellano (que pertenece al comité de comunicación de la SENC). Él se puso en contacto conmigo porque la primera presentación iba a ser en Valencia. Ya conocía el cómic en su versión inglesa y me había encantado. Así que decidí presentarlo para de una forma agradecer a los autores un trabajo con el que había disfrutado mucho. Además, era una excusa perfecta para promocionar la Neurociencia y la SENC.

Intuyo que eres un amante de los comics…

Correcto. Soy aficionado a los cómics desde mi tierna infancia. Siempre me han parecido un medio fantástico para comunicar, incluso la ciencia.

¿Cuál fue el formato de la presentación?

Primero expliqué en qué consistía el cómic y valoré el impacto tan positivo que puede tener en la divulgación y la docencia de la Neurociencia. Después Antonio dio su opinión sobre el cómic y pasamos a un intercambio de preguntas/impresiones al hilo de la obra. En este punto la conversación se amplió, tanto por la participación del público como por la temática. Empezamos a hablar de distintos pasajes del libro y de la ciencia que había detrás. Me llamó la atención una observación que me hizo Antonio (que a su vez la había recibido de Xurxo Mariño, un Neurobiólogo de A Coruña) acerca de la ausencia de la “inhibición” en Neurocómic.

Para Mateo Farinelli, la inspiración por dedicarse a la investigación viene de leer cuando niño libros de ciencia con muchos dibujos e ilustraciones. ¿Te ocurrió algo similar a tí?

No sé si fue eso exactamente lo que me llevó a la ciencia a mí, aunque ciertamente contribuyó. Lo que sí sé seguro es que uno de los motivos más poderosos para que yo me hiciese neurocientífico y no eligiese otra disciplina fueron las preparaciones histológicas. Me fascinó (y me sigue fascinando todavía) ver las neuronas bajo el microscopio. Recuerdo como si fuera hoy la impresión que me causó ver por primera vez los dibujos de cámara clara de neuronas teñidas con el método de Golgi. De todas formas no creo que NeuroCómic esté dirigido a niños, ello implicaría un esfuerzo mayor de simplificación, las metáforas habrían de ser más simples.

¿Qué aspectos del cerebro son los que te parece salen mejor descritos en NeuroCómic?

A mí me gusta particularmente la descripción de la estructura de las neuronas y las intervenciones de Golgi y Cajal. Obviamente aquí tengo un sesgo importante porque soy español y además biólogo celular, pero creo que es uno de los episodios más conseguidos del libro, tanto a nivel científico como artístico (los bosques de neuronas de Matteo Farinella son preciosos). También me gusta especialmente la parte donde se describe la neurotransmisión. La analogía de los neurotransmisores y los receptores como llaves y cerraduras me parece muy acertada para describir de manera simple un proceso tremendamente complejo.

Para los autores de NeuroCómic, el cerebro es un gran cuentista porque está siempre “buscando patrones y conexiones, en nuestra vida, en el universo, en todas partes, ¡incluso allí donde no hay ninguna!”. ¿Cómo transmiten esta idea en el comic?

Queda reflejado en algunas de sus viñetas hacia el final del relato. Ponen como ejemplo el hecho de que nuestro cerebro interpreta dos imágenes sucesivas diferentes (dos dibujos, uno con una mano más elevada que en la viñeta anterior) como un movimiento, cuando en realidad se trata de dos objetos distintos (pero similares) en una posición diferente. En esencia, eso es lo que hace nuestro cerebro cuando percibe cualquier cómic (y en general el medio que nos rodea), encadena las viñetas dotándolas de una continuidad espacial y temporal que obviamente no existe en el dibujo.

En muchos lugares en internet y la televisión se dice que “el cerebro nos engaña” incluso ante la información sensorial (normalmente se usan las ilusiones sensoriales para ilustrarlo). Pero muchos, sino todos, neurocientíficos piensan que el procesamiento que el cerebro hace de la información sensorial es óptimo. ¿En qué quedamos, como puede ser el cerebro óptimo en algo y a la vez engañarnos?

Es cierto, el cerebro nos engaña y mucho. La percepción sensorial que tenemos los humanos deja bastante que desear si la comparamos, sentido a sentido, con la de otros animales, por no hablar de lo que pueden hacer algunos dispositivos. Por ejemplo, nuestro sentido del olfato es bastante mediocre comparado con el de otros mamíferos o si lo comparamos con algunas narices electrónicas desarrolladas recientemente. Ahora bien, puedo entender que algunos neurocientíficos consideren el procesado de la información sensorial óptimo. Creo que esto es así, porque la construcción del mundo real que hace el cerebro con la información sensorial de que dispone, pese a ser deficiente, hace que podamos funcionar con muchas garantías de éxito en el medio en que nos desenvolvemos. Es un hecho, por ejemplo que nuestro campo visual no es completo porque hay una zona de la retina, donde se aloja el nervio óptico, que no tiene fotoreceptores. El cerebro ha evolucionado para “rellenar” ese vacío en la información sensorial, construyendo una imagen completa en base a lo que él interpreta que debería estar allí. Y esto lo hace de manera óptima, porque cuando funciona de manera normal no notamos en ningún caso la presencia de esa zona oscura en nuestra visión.

En NeuroCómic intentan llegar a describir someramente algunas de las funciones más abstractas del cerebro, como la consciencia. Sin embargo, manifiestan los autores, quieren dejar claro que la neurociencia todavía no tiene una respuesta adecuada a estas cuestiones, que todavía estamos lejos de ello. ¿Cómo se refleja esta limitación en NeuroCómic?

No creo que Neurocómic realmente refleje esta limitación. Lo que sí que deja muy claro es que la idea de uno mismo, la conciencia, no es más que una ilusión, un reflejo que el cerebro percibe de su propio cuerpo y acciones. Entrar en disquisiciones sobre la naturaleza de la conciencia o de dónde reside esta capacidad en nuestro sistema nervioso son temas muy complejos y también controvertidos que exceden el objetivo de Neurocómic. No obstante, a mí me gusta mucho que el tema de la consciencia salga en sus páginas. Es  un problema fundamental de la Neurociencia, que invita a la reflexión y sobre el cual existe un debate que por desgracia muchas veces se sale del ámbito de la ciencia.

Volvamos al comentario de Xurxo Mariño: uno de los problemas de NeuroCómic es que muestra el cerebro unidireccionalmente. Por ejemplo, solo refleja excitación y no inhibición (o que los iones solo entran y no salen de la neurona). ¿Ves algún otro “defecto” en el libro”?

Xurxo tiene razón, pero yo no creo que sea un problema fundamental. Hay otros conceptos que también se podrían considerar importantes que el cómic no trata, como los efectos de las hormonas sobre nuestro cerebro. No obstante, creo que son “licencias por omisión” que se pueden permitir los autores. La omisión de cierta información no es importante si la información que queda es suficientemente rigurosa. Además, espero que haya más neurocómics que vayan cubriendo esos huecos.

Como dicen los propios autores, a veces tienen que sacrificar un poco la exactitud científica pues de lo contrario la historia no fluiría en NeuroCómic. ¿Qué te parece?

Ese sacrificio es el caballo de batalla de todo divulgador y se hace especialmente complicado si el divulgador es un científico. Cuando has pasado años preocupado por no cometer errores ni omisiones en la exposición de tus resultados, es muy difícil no intentar hacer lo mismo cuando divulgas. Si bien es cierto que se ha de ser lo más ajustado a la realidad posible, creo que es muy válido servirse de metáforas para explicar conceptos que son muy complejos en la realidad. Muchas veces esto implica necesariamente su simplificación y creo que es un arte no perder mucho rigor científico en esa síntesis. En general creo que Mateo y Hana han hecho un muy buen trabajo en este sentido. Para mi Neurocómic es (además de una creación artística) un medio excelente para la divulgación. Tiene la virtud de atrapar tanto a los que nos dedicamos a esto de las neuronas, como a gente ajena a la ciencia y es particularmente atractivo para los jóvenes (para los niños quizá es demasiado). Además, no hay que olvidar que tiene un potencial enorme como complemento de la docencia del sistema nervioso.

Así en general, ¿por qué crees que es importante divulgar la neurociencia?

La cultura científica es tan importante como la literatura, la historia, etc… Divulgar la neurociencia es importante porque es necesario que la sociedad en general conozca más acerca del sistema nervioso, especialmente en un mundo en que las enfermedades del cerebro tienen un peso enorme. Conocer mejor el funcionamiento del cerebro ha de ayudar a comprender mejor qué tratamientos ayudan a  tratar estas enfermedades y a entender que las herboristerías y (por desgracia) las farmacias están llenas de productos que no son efectivos.

Daniel Gomez-Dominguez

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