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Reflexiones del debate ‘Experimentación animal: ¿sí o no?’

SENC junio 29, 2016 Artículos de opinión No Comments
Knockout Mice

Por Crisal Rodriguez
Divulgadora científica

Imágenes de conejos con quemaduras en sus pieles y ojos para probar productos de belleza o detergentes, imágenes de monos visiblemente alterados y con agujas en su cuerpo, o imágenes de animales viviendo en jaulas con un espacio evidentemente insuficiente, con todo el estrés que conlleva para el animal, son las que han despertado el rechazo de parte de la sociedad ante el uso de animales en investigación científica. Las primeras voces sumaron fuerzas hasta formar una gran bola de nieve que dio a luz la iniciativa legislativa popular STOP! Vivisection, presentada ante la Unión Europea. Impulsada por más de un millón de firmantes (concretamente, 1.173.171), esta iniciativa popular hace uso de la red y de su poder de convocatoria, para que las personas de la Unión Europea (UE) ejerzan su libre albedrío y propongan, alcanzada cierta cantidad de firmas, una iniciativa legislativa que pueda ser valorada por la UE legítimamente.

El objetivo último de STOP Vivisection, dicho con sus propias palabras, es el siguiente: “Exhortamos a la Comisión Europea a que anule la Directiva 2010/63/UE relativa a la protección de los animales utilizados para fines científicos y a que presente un nuevo texto que prohíba la experimentación con animales en el campo de la investigación biomédica y toxicológica, sustituyéndola por metodologías y procedimientos válidos para el ser humano”.

A esta iniciativa se se suman iniciativas de corte performativo y audiovisual que difunden de manera muy efectiva parte de la realidad de la experimentación animal, obtenida a menudo de los mismos laboratorios con una cámara oculta.

Por todo esto, durante el Congreso Bienal de la Sociedad Española de Neurociencia en Granada, tuvimos la oportunidad de participar en una mesa debate abierta, lanzada tanto a los asistentes como a la población, acerca de la experimentación animal hoy en día. Esta propuesta nace de la preocupación del Comité sobre Experimentación Animal (CARE) de la Sociedad Española de Neurociencia (SENC), que recoge la información más actual sobre la legislación internacional en experimentación animal en neurociencia y la da a conocer entre sus socios. Para recoger las opiniones y propuestas de los asistentes a la mesa abierta, se les ofreció rellenar un cuestionario.

Aquí empieza todo, intentado dar respuesta a algunas preguntas.

¿Es necesaria la investigación con animales?

¿Qué piensan los científicos al respecto? ¿Qué piensa la sociedad?

¿Está fundada la petición de STOP! Vivisection exigiendo la prohibición del uso de animales con fin
investigador?

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES
1. La convocatoria abierta debe mejorarse de cara a futuros eventos para que realmente llegue a los ciudadanos y estos puedan ser partícipes: todos los asistentes eran científicos asistentes al Congreso. Concretamente, sería útil promocionarla desde medios locales y nacionales masivos, con más tiempo. Y que la actividad se celebre en un espacio conocido y popular sería de gran ayuda, ya que pocas personas residentes en Granada se preocupan en su día a día de ver qué pasa en el Palacio de Congresos.

2. Todos los que han contestado el cuestionario, conocen los beneficios de la experimentación con animales para fines científicos. “Experimentación animal” es un término tremendamente amplio que incluye desde experimentos para conocer la anatomía y fisiología básica (por ejemplo, cuán fino discrimina el olfato de un perro, y que afecta al procesamiento de esta información olfativa), hasta los tristemente populares experimentos de conejos con ojos quemados por pruebas con sprais y cremas de belleza.

La experimentación animal, por lo tanto, incluye beneficios no solo para humanos, sino también veterinarios y ecológicos, al obtener resultados de la estructura y fisiología de estas especies.

3. Solo el 25% está siempre a favor de la experimentación con animales.

Nadie está en contra.

La mayoría, un 75%, consideran que sí es necesario el uso de animales en investigación dependiendo de la causa y asegurando al máximo la calidad de vida del animal. A la vez, son estas personas las que proponen más modelos alternativos, cuando estos son posibles, así como la necesidad de una mayor inversión para desarrollar de estos modelos . Destaca la opinión de una científica que participa en grupos Animalistas y que considera que, y aunque su deseo y objetivo es eliminar totalmente el uso de animales con fines científicos, actualmente hemos avanzado al tener comités de ética y cursos de manejo de animales, enfocados en disminuir el estrés, sufrimiento y sacrifico de animales tanto como es posible, y formar técnicos especialistas en este campo.

4. Las alternativas propuestas, siempre que es posible, son modelos informáticos predictivos, diseño digital, simulación, robótica, uso de lineas celulares, uso de iPSC (células inducidas a la pluripotencialidad) y órganos artificiales.

5. Se repite el comentario de que se usan modelos animales ante imposibilidad de poderlos realizar directamente en seres humanos, aunque evidentemente sería mejor a nivel de fidelidad de resultados. ¿O hay algún voluntario para infectarse con virus para probar posibles vacunas? Se necesitarían además cientos/miles de ellos para poder hacer experimentos parecidos y representativos a los que pueden abordarse con el uso de animales de laboratorio.

6. Del 75% que está de acuerdo con la experimentación animal según la causa, se repiten comentarios:

– Que a ningún experimentador le gusta sacrificar animales, que además ha estado cuidando durante un tiempo. Como mucho, apuntan, habrán experimentadores indiferentes. Pero no es la norma, ni de lejos. Más bien se genera un malestar general ante la situación, y se decide seguir adelante por los potenciales beneficios a los que puede llevar. Vale la pena ver el documental “Experimenting on Animals: inside The Monkey Lab“, elaborado desde esta realidad.

– Que consideran necesario hacer más debates abiertos así.

A título personal y para concluir: me alegra que haya sucedido este conflicto entre parte de la sociedad y los científicos por varios motivos:

Primero: porque al igual que hay es innegable que hay profesionales que tratan con tanto respeto y humanidad como es posible a estos animales que se sacrifican por un beneficio mayor y colectivo, existe otra parte de la realidad innegable y vergonzosa donde abunda el abuso y maltrato innecesario de nuestros compañeros de planeta. Basta escribir “maltrato animal” en Youtube o Google. Y antes de que alguien conteste, aclaro: hay muchas imágenes que sacadas de contexto se interpretan desproporcionada y distorsionadamente, claro que sí. Hay un emocionalismo desmedido en muchos casos. Pero decir que el maltrato animal existe, para mi, es una verdad se mire como se mire. Porque hay millones de animales sacrificados por intereses puramente monetarios y que satisfacen a necesidades estéticas, y no a profundas, vitales inquietudes del ser humano para comprenderse o comprender el mundo, ni motivos de salud pública o beneficios para dicha especie. Ramón y Cajal no investigó movido en mejorar una crema reafirmante.

Y esta realidad sucede porque hay científicos que trabajan con un orden de prioridades elegido así, recibiendo financiación de empresas/instituciones movidas por esas prioridades. No son causas ajenas a su voluntad. Por lo tanto son responsables del maltrato que causan y del malestar que generan en una parte de la sociedad.

Y como científicos no debe sernos ajena la responsabilidad por las consecuencias de nuestros actos, siendo intolerable escudarnos en argumentos como ser “técnicos” o “investigadores imparciales en busca de resultados”.

Personalmente, recuerdo prácticas de laboratorio durante mis años de carrera donde usamos animales repitiendo resultados demostrados desde hace décadas, bien conocidos y aplicados a nivel médico en forma de tratamientos efectivos contra la diabetes. También que me sorprendió la superficialidad de trabajar 3 días con esas ratas, bajo la indicación de que “así aprenderíamos a manejar animales” y que “era imposible negarse a realizarlas, bajo pena de suspenso”. Y recuerdo también que habían compañeros que mostraban un total desprecio a la vida de esos seres vivos, dejando a las ratas morir sobre la mesa tapadas con un pañuelo mientras salían a fumar un cigarro. Es en estos casos concretos donde lo considero un despilfarro económico innecesario y un uso injustificado. Esta falta de sensibilidad y de respeto por el sacrificio de una vida en nuestro beneficio, me marcó como científica y como persona. Y entiendo que es esta falta de sensibilidad y respeto a la vida lo que mueve a muchas personas de las que han firmado la petición.

Segundo: Porque hay estudios que cuestionan la eficacia de el modelo actual, publicadas en revistas científicas competentes (JAMA, BMJ, Scientific American), donde la mitad o más de los estudios (sobretodo de fármacos) se quedan a medio hacer por los increíbles costes de pasar por todas las fases de validación, siendo así que se sacrifican muchos animales para nada, malgastanto nuestros tiempo, millones de dólares y miles de vidas animales inútilmente 1. También apuntan a un excesivo optimismo al extrapolar tan a la ligera conocimiento obtenido con experimentos en animales al comportamiento de estas enfermedades en seres humanos 2,3,4. Disponemos de conocimiento actual que nos permite discriminar más conscientemente cuándo es imprescindible y útil usar animales, en caso que no se puedan usar alternativas.

Y tercero: Porque este tema, así como otros polémicos como lo son los transgénicos, la clonación y la inseminación artificial, tienen algo muy positivo: acerca la sociedad a la ciencia, siendo las personas las que exigen conocer y apropiarse de un conocimiento que, demasiado a menudo, queda encerrado en espacios solo recorridos por especialistas del tema. Y cuando esto se da en otro espacio más abierto, igual se corre el riesgo de mantener el tema en palabras incomprensibles para otros ajenos a nuestro lenguaje técnico. Ya sea por motivos de comodidad, de vanidad, o ya sea porque la investigación es un amante exigente que pide mucha atención con temas que a los científicos nos aburren y nos dejan poco tiempo para investigar. Me refiero con esto a rellenar burocracia y obtener financiación para seguir adelante. Porque sencillamente, en un mundo tan competitivo y donde publicar/producir es la vara que mide el éxito, a veces es difícil alejarse de los intereses que el mercado impone. Y así nos alejamos de algo más importante y esencial, de nuestros auténtico objetivo: hacer ciencia de calidad y asegurarnos que vuelva directamente a aquellos que se benefician de ella, los más interesados. Aquellos para quienes trabajamos y que pagan en última instancia nuestro trabajo: las personas.

BIBLIOGRAFÍA
1. Hackam & Redelmeier (2006). Translation of research evidence from animals to humans JAMA, 296(14):1731-2.
animalexperiments.info/resources/Studies/Human-healthcare/Highly-cited-studies.-Hackam-et-al-2006./Translation-Hackam-et-al-2006-JAMA.pdf

2. Barnard, Neal D., Kaufman, Stephen R. (1997) Animal research is wasteful and misleading. Scientific American, 00368733, Vol. 276, Issue 2.
msherzan.pbworks.com/f/Animal+Research+is+Wasteful+and+Misleading.pdf

3. Pound P, Bracken Michael B, Dwight Bliss S. (2014) Is animal research sufficiently evidence based to be a cornerstone of biomedical research? TheBMJ, 348:g3387.
www.bmj.com/content/348/bmj.g3387

4. Greek, Ray. (2014) The Ethical Implications for Humans in Light of the Poor Predictive Value of Animal Models. International Journal of Clinical Medicine, Vol.5(16).
file.scirp.org/Html/3-2100870_48946.htm

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