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El Jardín de la Neurología

Jose Viosca Ros julio 2, 2015 Publicaciones No Comments

Un recorrido visual por la historia de la Neurociencia a través de imágenes y micrografías clásicas, aderezadas con reflexiones del neurocientífico Javier DeFelipe.

Bajo un microscopio, el cerebro se revela como un paisaje extraño ante los ojos de un profano. Pero es en ese paisaje de detalles que se miden por milésimas de milímetro donde se esconden los mundos misteriosos de la arquitectura del cerebro. Así reflexionaba Cajal sobre sus dibujos del sistema nervioso – más de 12.000- en su persistente esfuerzo de plasmar a mano alzada en un papel las observaciones que hacía con su eterno compañero, el microscopio. ¿Por qué dibujaba? Porque no tenía más remedio, no existían fotografías digitales, pero de aquella necesidad surgió una virtud.

 

DIAGRAMA DE LA ORGANIZACIÓN CELULAR DE LA MÉDULA ESPINAL, DEITERS, 1865. CRÉDITO: JAVIER DEFELIPE; FUENTE: EL JARDÍN DE LA NEUROLOGÍA (2014)

“Los tiempos de Cajal representan la época dorada de la creatividad artística aplicada a la Neurociencia”, reflexiona Javier DeFelipe, investigador del Instituto Cajal, en su última obra titulada El Jardín de la Neurología (Editorial CSIC, 2014). Un recorrido ilustrado a la historia de la Neurociencia y en auténtico formato de coleccionista (impreso en papel estucado arte de 150 gramos a 27,5 x 32,5 cm), la obra de 550 páginas contiene 400 imágenes de valor científico y museístico que el autor ha ido recopilando durante su carrera científica en los sótanos del Instituto Cajal y en sus visitas a otros centros de investigación por todo el mundo.

 

Las relaciones entre ciencia y arte son un eje central en El Jardín de la Neurología. “Qué duda cabe, a la ciencia no van más que los artistas”, dijo Cajal. Durante mucho tiempo, los dibujos fueron el medio por el que los científicos trasmitían sus descubrimientos, una oportunidad de expresión artística que sedujo a muchos y especialmente al Nobel Español, quien ya se refirió de este modo sobre su objeto de estudio: “El jardín de la neurología brinda al investigador espectáculos cautivadores y emociones artísticas incomparables. En él hallaron, al fin, mis instintos estéticos plena satisfacción. ¡Como el entomólogo a la caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía, en el vergel de la sustancia gris, células de formas delicadas y elegantes, las misteriosas mariposas del alma, cuyo batir de alas quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental!

 

“Pero el arte como vehículo de comunicación entre científicos también despertó gran escepticismo entre los investigadores”, comenta DeFelipe. Ese fue un aspecto característico del clima científico de la época de Cajal. Desbordados ante la complejidad del sistema nervioso, incapaces de plasmar completamente lo que observaban bajo el microscopio, los neurocientíficos tenían que sintetizar sus observaciones en forma de diagramas. Intérpretes de la realidad, los investigadores seleccionaban lo relevante de entre lo que aparecía ante sus ojos y desechaban lo que consideraban superfluo o artefacto. Y ahí podían colarse errores. ¿Cómo creer unos dibujos que un observador decide mostrar, pudiendo ser desde artefactos a desvirtuaciones de un mal dibujante? Cajal lo expresó con exactitud: “Yo comprendí que para adquirir nombre con los pinceles es preciso convertir la mano en un instrumento de precisión.

 

En la Neurociencia, arte y ciencia se encuentran de múltiples formas. La Neurociencia intenta desvelar el funcionamiento del cerebro, el órgano que permite crear, interpretar y disfrutar el arte. Es decir: lo bello, la experiencia estética, residen también ahí. Además, el cerebro es parte del mundo natural, donde tantos artistas y científicos han encontrado inspiración, como muestra la obra El Jardín de la Neurología.

 

Evidentemente, arte y ciencia no son sinónimos: a pesar de los puntos de unión hay diferencias. Según DeFelipe: “el artista crea por placer sin necesariamente un significado único. El científico, sin embargo, ilustra lo que observa y no puede manipularlo para hacerlo más bonito. El científico tiene que mostrar la verdad, aunque sea fea”.

 

¿Qué encontrará el lector en la nueva publicación de Javier DeFelipe? Los científicos encontrarán datos de difícil acceso: imágenes de estudios antiguos con sus leyendas originales y su referencia bibliográfica. El público en general encontrará imágenes de una sorprendente belleza.

 

Javier DeFelipe, autor de muchas publicaciones, califica El Jardín de la Neurología como “su obra definitiva”. En ella, el autor no solo reflexiona sobre la relación entre ciencia y arte, sino también sobre muchas otras cuestiones tales como el origen de la vida, la inteligencia, la educación, lo bello, y otros asuntos de permanente actualidad.


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