Home » Destacado »Eventos y Actividades » Currently Reading:

Crónica V Jornadas Olfativas (ROE)

rafael_lujan julio 3, 2014 Destacado, Eventos y Actividades No Comments

Por Emilio Tejera Puente, Instituto Cajal-CSIC-Madrid

La Franca, Asturias, 2014

Todo comienza con un olor… o al menos algo muy parecido nos comentó el Dr. Josep de Haro al presentar su libro acerca del desarrollo neurosensorial en el feto. Aunque quizás no debiéramos retrotraernos tanto al pasado. Quizás baste con empezar con los primeros aromas captados al llegar a Asturias, a eucalipto y a lavanda, a prado y a montaña, para luego embriagarnos con la brisa salada procedente del mar… Quizás, si aguzamos un poco la nariz, podremos captar, conforme nos acercamos a La Franca, el agreste olor de la pólvora que en 1948 emplearon para emboscar y capturar en esta playa a guerrilleros disidentes o, incluso, si nos adentramos más lejos en el tiempo, captemos la fragancia de las especias que se intercambiaban de manera ilegal en este apartado rincón del globo unos cuantos siglos antes, para evitar de esta manera pagar impuestos en los puertos cercanos. Puede tal vez, que en los tiempos antiguos, cuando ni siquiera los seres humanos husmeaban por allí, algo de ámbar gris arribara a estas costas y, en la soledad de su superficie, nada ni nadie lo oliera… Lo cierto es que la playa invita, cercada entre rocas y cuevas, salvaguardada del mundo exterior, a considerarnos seres que han quedado aislados del mundo, dentro de un lugar idílico. Un paraíso, que nosotros vamos a tener el privilegio durante unos cuantos días de ocupar.

Empieza la ROE. Y lo primero de todo, con comida. ¡Demasiada comida!¡Que esto es Asturias, pardiez! Tanto que no sabemos si pedir más porque todo está de vicio, o desear que no nos traigan ningún plato nuevo, no sea que tengamos que rechazarlo porque nuestros sentidos -y nuestros estómagos- ya no dan más de sí. Y nada más terminar la comida, una charla procedente nada menos de la presidencia de la SENC explicando que las alimentaciones demasiado calóricas descolocan a los ratones y les alteran sus biorritmos. ¡A buenas horas nos llega el aviso!, lamentamos pesarosos después de tres platos y un postre. Pero no pasa nada, podemos seguir adelante porque las charlas se presentan interesantes y variaditas: desde ratones que despliegan su valentía ante olores adversos hasta seres humanos cuya personalidad puede estar en parte determinada por el olfato, pasando por metodologías relacionadas con la electrofisiología, el trasplante de médula ósea y el estudio del desarrollo cerebral en ratones. Primera sesión concluida, y nuestros asistentes aprovechan para contemplar con más calma la suave marea acariciando los granos de arena, las gaviotas que sobrevuelan con majestuosidad la superficie de un siempre traicionero (pero hoy afortunadamente tranquilo) mar Cantábrico, y también algún bañista osado que se atreve a desafiar el clima asturiano y a meter los pies o incluso todo su cuerpo dentro del agua. Bien se sabe que para olores, o para sensación térmica, cada cual tiene distintos umbrales.

Al día siguiente, a pesar de las advertencias previas, volvemos a caer en la tentación con un opíparo desayuno. Con el más o menos advertido soniquete del hilo musical en nuestros oídos, nuestro cerebro está empeñado en discutir acerca de las relaciones del olfato con entidades tan diversas como el sistema inmunológico, la sinapsis y distintos patrones de conexión entre componentes del cerebro, la enfermedad de Parkinson, las funciones de la mosca Drosophila, o incluso como destino de aplicaciones tan novedosas como el uso del grafeno. A lo largo de la mañana y de la tarde, descubrimos que el amor de las ovejas por sus corderitos se basa en reconocimientos olfativos; que las ratonas, para esto, son mucho menos discriminativas pero que es un golpe de olfato lo que les lleva a reconocer a los machos como enemigos, en una nueva versión del binomio sexo-violencia; que el hecho de emparejarse influye en la generación de neuronas en el bulbo olfatorio, una parte del cerebro en la cual nos adentramos también a partir de la distribución clonal de sus células, o de alteraciones producidas por influencia del olfato en su actividad eléctrica. Finalmente, dimos un repaso general a la aplicación de estudios comportamentales en el terreno olfatorio, antes de que el presidente de la IBRO nos comentara las interesantes posibilidades que esta organización ofrece para el estudio de todos estos aspectos, gracias a un sustancioso apoyo económico en forma de diversos programas y becas, y de que mantuviéramos un apasionante y apasionado debate acerca de las publicaciones Open Access y las llamadas revistas “de lujo” en el ámbito de la ciencia. Llega la noche y sentimos que nos quedan pocas horas: algunos aprovechan para socializar no tanto en el terreno olfativo como en el de la palabra, mientras unos pocos se animan a explorar nuevas fronteras saliendo de La Franca y marchando en dirección a Llanes. Queda ya poco tiempo para disfrutar de Asturias.

Pero no sin antes, al día siguiente, asistir a una sugestiva charla sobre el mundo del perfume que podría haber firmado Patrick Süskind y que nos dejó con dudas acerca de por qué pagamos dinero por oler de una determinada manera. Vimos entrar en acción, en el mundo del olfato, a actores que aún no habíamos contemplado, como las células NG2 y las chaperonas, y reincidimos en los cambios de comportamiento de las ratonas inducidos por la maternidad o por una curiosa hormona, de ecos “austenianos”, gracias a la cual podemos conseguir que una ratona hembra se enamore de un plátano. Y llega la hora de despedirse de Asturias, de La Franca y, después de tanta comida, de ponerse a hacer dieta: pero tal vez haya uno o dos aromas de estos tres días que, de nuestras narices, ya no se van a escapar.


Comment on this Article: