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Alberto Mallart, neurocientífico de la diáspora

rafael_lujan octubre 4, 2013 Artículos de opinión No Comments

 

Vivimos tiempos de regresión, pero cuando lo que se pierde es un colega apreciado, la tristeza es más profunda por su contundencia e irreversibilidad. Alberto Mallart llegó al final del camino en su residencia de Orsay, en las proximidades de Paris, el pasado 1 de Mayo a los 83 años de edad. Su viaje desde Madrid no fue motivado por un afán de “movilidad exterior”, sino por asfixia profesional y personal. La España de los años 50, hoy tan angustiosamente próxima, abría sin pudor las puertas al talento y el joven licenciado en Medicina por la Universidad de Madrid fue una gota más en aquel torrente de evasión. Tras un infructuoso intento por iniciarse como investigador en la unidad de Biofísica del CSIC en Madrid, su interés por la fisiología experimental le llevó a asistir a un curso en París impartido por el Prof. Alfred Fessard, al que siguió una beca concedida por el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia en 1959. Sus primeros estudios en el Institut Maray con la Profa. Madame Denise Alba-Fessard sobre la percepción del dolor y la actividad fisiológica del tálamo, marcaron una vinculación duradera con Francia y sus instituciones. La Neurociencia se recomponía en Europa tras la Segunda Barbarie Guerrera y el Institut Marey se convirtió en un centro de referencia internacional al tiempo que mantenía una estructura familiar. Allí trabajaron y tejieron amistades muchos protagonistas de la neurociencia francesa de la segunda mitad del siglo XX (Ascher, Gerschenfeld, entre otros). En palabras del propio Alberto, el matrimonio Fessard supo combinar la Neurofisiología integrativa con la celular, lo que, unido a una intensa relación con la escuela fisiológica inglesa, proporcionaba un ambiente único a “la Maison”. Tras su período postdoctoral en USA, iniciado en 1976, Alberto retornó al nuevo centro construido en Gif sur Yvette bajo la dirección de Vladislav Tauc, en el que constituyó la Unité de Physiologie Neuromusculaire porque sus trabajos le habían convertido en un experto en la transmisión sináptica de la placa motora. A él se deben aportaciones fundamentales sobre la facilitación sináptica y las corrientes eléctricas entre las envueltas perineurales. Nuestra comprensión actual de varias enfermedades neuromusculares se fundamenta en trabajos pioneros de Alberto. Su huella se extiende a través de una larga lista de colaboradores, postdoctorales y visitantes que acudieron a su laboratorio, procedentes de todo el mundo, a lo largo de más de 40 años de actividad continuada. Así tuve el privilegio de conocerle y aprender de él durante un año sabático en 1991. Además de neurocientífico, Alberto era fotógrafo. Cuando alcanzó la suficiente sabiduría como para contemplar la ciencia y el llamado progreso con lúcido escepticismo, el arte se convirtió en su refugio más íntimo durante los últimos diez años. Su catálogo de imágenes ilustra un gusto poco frecuente que a nadie deja insensible. Tras la pérdida de su otra mitad, Cuca Alvarado, la energía para seguir caminando se atenuaba cada día. Alberto tenía una personalidad afable y discreta. No era ruidoso pero sus convicciones eran profundas, con un lugar prioritario reservado a la libertad. No es casual que eligiera la fecha del 1 de Mayo para poner fin a su viaje.

Alberto Ferrús


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